25/6/14

El beso más pequeño #1

El problema es que mi cabeza no está nunca despejada.
Mi cerebro es  una casa de campo para demonios. Vienen a menudo y cada vez son más numerosos. Se preparan aperitivos con el licor de mis angustias. Se sirven de mi estrés porque saben que lo necesito para avanzar. Todo depende de la dosis. Demasiado estrés y mi cuerpo explota. Demasiado poco, y me paralizo.
Pero el demonio más violento soy yo mismo.

El beso más pequeño
Mathias Malzieu

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