8/5/14

Los juegos, de Ted Kosmatka


Los juegos (The Games) 
Ted Kosmatka (Traducción de Gemma Rovira)
Fantascy 
416 páginas  | 2014
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En un futuro cercano, criaturas creadas mediante técnicas de manipulación genética luchan hasta la muerte en un evento de los Juegos Olímpicos. El doctor Silas Williams es el brillante ingeniero genético encargado de la creación de los participantes de Estados Unidos. Desesperados por conservar la ventaja en la próxima edición de los Juegos, sus jefes deciden encargar la concepción del código genético de su concursante a un superordenador experimental. El resultado es una bestia asesina cuyo genoma es inédito en la historia del planeta.

Cuando la criatura, que crece a una velocidad espantosa, demuestra tener no sólo fuerza y velocidad descomunales, Silas se entrega a una carrera contrarreloj para entender esta aterradora naturaleza engendrada por la fría lógica de una unidad de inteligencia artificial. Y pronto ve cómo su curiosidad científica queda eclipsada por el terror absoluto. 



Descubrí este libro en el catálogo de Fantascy y lo primero que me llamó la atención fue su portada, soy una apasionada de los JJOO y la imagen de la llama olímpica, junto a ese "Rápido. Fuerte. Superior.", me recordó al tema de Muse para las Olimpiadas de Londres 2012, Survival. 


En la última década son muchos los avances que hemos experimentado, sin ir más lejos, yo hace 10 años no tenía internet, no existía spotify para escuchar música gratuita y usaba disquetes para guardar información. Ted Kosmatka va más allá... y nos sitúa en un futuro próximo (no se indica ninguna fecha, aunque es fácil adivinarlo teniendo en cuenta el número de celebración de Juegos Olímpicos) donde los avances genéticos han ido cada vez jugando un papel más importante en nuestra sociedad. Estos avances, evidentemente, también son utilizados por los deportistas de élite en las grandes competiciones. 


La novela se centra en la realización de unos Juegos Olímpicos. En este futuro los avances no se detienen en mejorar el equipo y el vestuario del/la deportista,  y  en varios de ellos son visibles ciertos implantes que ayudan a mejorar sus aptitudes.  En un intento de frenar este hecho, surge el gran evento: la prueba de gladiadores. 


Unos años atrás, antes de instaurarse la prueba de los gladiadores, había habido problemas de dopaje y trucaje genéticos. Nadadores palmípedos. Monstruos obtenidos mediante inhibidores de la miostatina. Entonces los análisis se pusieron a la orden del día, y los Juegos impusieron la prohibición.
Pero a las masas seguía encantándoles la exhibición de monstruos.
Aquello era lo que ellas querían ver.
La ciencia también lo había querido: un estadio donde exhibir sus obras artísticas más novedosas.
Y ofrecieron al público la prueba de los gladiadores. El único acontecimiento donde estaba permitida la ingeniería genética. Se convirtió en el acontecimiento más esperado de los Juegos.



El centro Helix es el epicentro de la creación del gladiador del equipo de Estados Unidos. Silas Williams, director de Helix y genetista de gran reputación, será el encargado de darle vida, junto a otros colegas; como Benjamin Wells, biólogo celular (en el libro aparece como citólogo, como se denominaba anteriormente a esta ciencia). Lo harán bajo la supervisión continua del presidente de la comisión olímpica del país, Stephen Baskov.

En esta ocasión su trabajo no será idéntico a las anteriores ocasiones, y es que la comisión decide que sea el programa Brannin, un superordenador diseñado por Evan Chandler, quien origine el diseño del gladiador a través de una serie de directrices.


- Y ahora no irás a decirme que el ordenador ayudó a diseñar el gladiador, ¿verdad?
- No, el Brannin no ayudó. Realizó el diseño él solo, casi por completo. De allí fue de donde salió la secuencia de pares de bases de nucleótidos original. Helix solo proporcionó las tuercas y los tornillos.


Genética, bioquímica, xenobiología, programación, realidad virtual e inteligencia artificial. Son algunos de los ingredientes que Kosmatka mezcla a placer para ofrecer un resultado brillante. 

Dividido en tres partes que irán mostrando a través de sus títulos (muy bien acompañados de citas del Antiguo Testamento, y Frankestein) los giros que dará la trama, seremos testigos de los primeros momentos de vida del gladiador, pasando por su entrenamiento y la competición.

Me ha parecido una historia muy original (nunca había leído nada sobre ciencia, y confieso que pensé que no me gustaría). Aunque emplea conceptos técnicos, todo se entiende perfectamente gracias a los diálogos que tienen los personajes entre ellos. El escritor se vale de una serie de personajes, como familiares, periodistas, etc. para explicar con otras palabras los conceptos más complicados, de modo que esta trama no te desconecta. 

Además, va alternándose con la trama de Evan y la inteligencia artificial. Esta trama me ha gustado muchísimo, aunque no es tan extensa. El personaje me parece un misterio desde el prólogo, y me hubiera gustado saber más sobre cómo creó el Brannin. 

- ¿Cómo viven? ¿Qué comen? - preguntó Evan.
- Qué listo eres, papá. Tienen que comer. Al principio hice que quisieran comerse unos a otros. Pero al cabo de poco tiempo solo me quedaba uno de cada tipo, y esos se murieron de hambre. Me cansé de tener que crearlos una y otra vez, así que hice que pudieran volver a crearse ellos mismos. Y así fue como encontré la forma de que se alimentaran.
- ¿Cómo?
- Engendran bebés y se los comen.
- ¿Qué quieres decir?
- Se comen a sus crías.
- ¿Haces que se coman a las crías de los otros?
- No, se comen a sus propias crías.

Evan arrugó la frente.
- Así están contentos -explicó el niño.
- ¿Y solo comen eso, sus propias crías?
- Sí.



Algunas ideas no han terminado de quedarme claras. No entiendo cómo una sociedad que ha avanzado tanto respecto a determinados temas (que aparecen en el libro y no voy a comentar para no revelar mucho más) puede disfrutar con una prueba como ésta. Por eso no le he puesto más puntuación. Me ha sorprendido gratamente, y estoy deseando leer más del autor. 


@TKosmatka



Ted Kosmatka nació en Indiana, donde trabajó en varias acerías y en distintos laboratorios científicos. Sus relatos, que se han traducido a una decena de idiomas, han sido nominados a reconocidos premios de ciencia ficción y fantasía como el Nebula Award y el Theodore Sturgeon Memorial Award, y en 2010 fue ganador del Asimov's Reader's Choice Award.

Los juegos, su primera novela, fue seleccionada por Publishers Weekly como uno de los mejores libros del año 2012 y finalista del premio Locus al mejor debut.

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