15/6/17

Crónicas del fin II: El Dios en las alturas





El Dios en las alturas
Grabriella Cambell y José Antonio Cotrina
Crónicas del fin #2 
Ebook
65 páginas  | 2017







Continuamos con las aventuras de Crónicas del fin, con una segunda novela que arranca con un prólogo donde Sarah participa en la batalla librada contra los monstruos gigantes que surgieron de las grietas en el cielo.  Con estos prólogos conseguimos tener cierta información sobre qué sucedió para que en la actualidad nuestra protagonista viva en un lugar tan peculiar, con la dosis justa en un pequeño prólogo que consigue que la trama de los capítulos no queden en pausa para narrar historias de otros tiempos. 




El cielo está hecho de carne y vísceras. De las alturas cuelgan remolinos de materia orgánica, hebras huecas, tubulares, que se desprenden del titán que nada en la mesosfera.


De regreso al búnker, en esta ocasión desde el punto de vista de Gale tras ser dejado atrás por Adra. Winston y él esperan a si regreso tras derrotar al Chacal. Aunque él tenía dudas sobre qué pasaría después, Adra le libera y le pone en situación: deben abandonar las instalaciones pues en breve llegarán refuerzos. Desgraciadamente un grupo de guardias llega a la zona y los detiene, junto a varios contaminados más. 


Adra espera paciente el momento de huir de sus captores. Aún no ha descubierto quién es en realidad Gale pero sabe que es importante y por ello decide mantenerle a su lado, a pesar de su cambio de suerte desde que decidió adentrarse en el búnker siguiendo a su perro. 




Una segunda parte que sigue la estela de la anterior, ofreciendo grandes escenas de acción con los monstruos y contaminados que pueblan el planeta.  Surgen grandes incógnitas en torno a la figura de Gale, del que creía que tendríamos más respuestas pero continúa siendo un misterio. ¿Se cruzará en algún momento con el protagonista de sus pesadillas? ¿Será una pieza clave para terminar con los leviatanes y otros seres? 



Aquella maraña de muerte viva estaba cubierta por una película líquida, un cruce entre rocío y sudario que caía como un cortinaje raído sobre sus cuerpos. Se movían de forma dispareja, unos se arrastraban, otros cojeaban. Lo único que se movía en sincronía en aquel espanto múltiple eran los ojos (ojos grandes, pequeños, como tajos, como bocas, ojos sangrientos, esmeralda, amarillos…). Y ahora todos esos ojos estaban clavados en ellos.


Son presentados nuevos personajes, dando mayor profundidad a la historia, con los guardias y su organización, y la introducción de contaminados, personajes que en la primera novela no tenían gran protagonismo, sino que eran descritos por Adra sin un trato cercano. La vida de la protagonista se cruzará con la de los gemelos, el gigante, el chico araña, la mujer anémona... sin olvidar a Gale.

Los capítulos finales son una locura. De esos que te mantienen frente a la pantalla hasta terminar el libro, porque quieres saber qué va a suceder, aunque imaginas que nada bueno tal y como está dispuesta la partida, con demasiados frentes abiertos. ¡Parece que ninguno de los personajes reza al Dios de las alturas!




La historia continúa con Testamento, novela que reseñaré próximamente y de la que puedo adelantar es mi favorita hasta el momento. 







1 comentario:

  1. Pues tengo que ponerme, que ahora ya esta la tercera parte y me va acabar pillando el toro con más partes XD

    ResponderEliminar